Cada cual tiene el suyo, el día en el que yo siento que se termina el verano es el que el madrí debuta en la copa de Europa, quizás Fabio nos traiga un verano interminable.
Y el primer fin de semana del invierno, porque digan lo que digan el año sólo tiene dos estaciones, tuvo la actividad correspondiente, cercana a la hibernación.
Alatriste.
El viernes por la noche fuímos a ver Alatriste, he borrado la crítica que tenía, parecía escrita por un párvulo, os diré que me gustó pero no es lo que querían que hubiese sido. Tenía Tano tanta preocupación de rodar la historia más grande jamás contada que se olvidó de la película, mucho énfasis en rellenar el cartel de nombres y poco en reclutar y dirigir un buen reparto, tanto que contar, en una cinta los cinco libros de Pérez Reverte, mal contado, que me den instrucciones porque las elipsis no sirven. Lo peor las actrices, especialmente la palentina que tanto me gustó en Familia y en Lucía(...), mucho primer plano y cara compungida, nada más. Lo mejor, Viggo Mortensen, excepcional, ha trabajado, se lo cree, me lo creo. También la recreación del siglo XVII, no sé si es correcta pero sí es verosimil.
turismo comercial y centrifugado.
Tras colgar varias coladas y dejar otra girando, la tarde del sábado fuimos de turismo, han abierto un Mercadona en el barrio. Cómico, todos éramos turistas, mirando los estantes con el carro vacío, compramos tres Boddingtons que había recomendado un collacio, un carpaccio de buey que nos dio de cenar, helados y leche condensada con la que hice dulce de leche, hidratos de carbono para pasar el crudo invierno.
famiglia
El sábado se fundió con el domingo con un maratón de capítulos de Los Soprano. Para ayudar al tránsito vinieron vasos con Bombay, swcheppes y limón. Sin solución de continuidad abrí un ojo para ver a Rossi y la comparsa.
A la hora de comer, la que sigue al vermú, seguimos dando salida al huerto de mi suegro, en forma esta vez de tempuras. Carrusel deportivo, más sopranos y a dormir que empieza una nueva y productiva semana.